Bernardo Torres/API

Chilpancingo, Gro. 27 de Enero del 2019.- Con el objetivo de buscar en fosas clandestinas a más de mil personas y realizar labores informativas, llegó a la capital del Estado de Guerrero la IV Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, luego de actividades en Iguala y Huitzuco de los Figueroa.

Una de las primeras actividades fue acudir a las Iglesias de la Asunción de María y San Francisco y hacer un llamado a las congregaciones a no pasar por alto la lucha de miles de familias, que han recorrido ya prácticamente todo el país en busca de un hijo, padre o hermano desaparecido.

Al exterior de la Catedral la Asunción de María, se desplegó la avanzada de la brigada, con tres de las principales buscadoras al frente; María Guadalupe Rodríguez Narciso de Chilpancingo, María Herrera Magdaleno de Michoacán y la activista guerrerense oriunda de Atoyac, Tita Radilla.

María Guadalupe Rodríguez, presidenta del Colectivo de Personas Desaparecidas, Secuestradas y Asesinadas de Chilpancingo, señaló que el hecho que esta brigada este ahora en esta ciudad es una enorme muestra de solidaridad por parte de colectivos de otras entidades.

“Es un honor, tener estás grandes mujeres que nos han demostrado mucho valor, que nos han dado esa fuerza, hoy están aquí para iniciar actividades en Chilpancingo», explicó.

La búsqueda en Chilpancingo, se dividirá en tres ejes: el primero y el principal, la búsqueda de sus familiares en campo; el segundo, es concientizar a los niños desde las escuelas para reforzar los valores desde el seno de la familia; así como mensajes desde las iglesias, enviar el mensaje desde las misas y buscar la solidaridad de los asistentes.

Dijo que lamentablemente persiste la estigmatización y criminalización contra los desaparecidos y contra quienes los buscan, ligándolos a grupos delictivos o simplemente señalando que andaban en “cosas malas”, desconociendo en qué circunstancias se dieron las desapariciones.

Para la mala fortuna de los guerrerenses, expuso, ahora ya no se trata de personas desaparecidas que andaban en malos pasos o que no fueron educados correctamente, ya que la delincuencia se ha generalizado y actualmente ya nadie está a salvo de ser víctima de desaparición forzada, secuestro u homicidio.

María Herrera, viene de Michoacán al estado donde desaparecieron sus dos hijos
María Elena Herrera Magdaleno, originaria de Michoacán, lleva 10 años y cinco meses buscando a cuatro de sus hijos—mucho más allá de los 43, precisa—, dos de ellos, Jesús Salvador y Raúl Trujillo Herrera, desaparecieron en el municipio de Atoyac, en la Costa Grande de Guerrero el 28 de agosto de 2008, junto con otros cinco compañeros de trabajo.

Desde entonces, inició una intensa búsqueda, pero al paso de 10 años, no han podido dar con el paradero de ninguno de los jóvenes.

Dice que la adhesión, a las Brigadas Nacionales de Búsqueda y la Fundación de Enlaces Nacionales, en el que participan más de 70 colectivos de familiares de desaparecidos, le traído una nueva esperanza de encontrar a sus cuatro hijos.

El constante flujo de información de varios estados de la república, les da la esperanza de que en algún momento se revele el paradero de sus hijos, no sólo los suyos, sino de los miles que son buscados.

A las brigadas de búsqueda, se han incluido programas de capacitación y concientización de jóvenes y niños, para que se recuperen los valores perdidos desde el interior de las familias “que estoy plenamente convencida que son la causa de la desaparición de muchas personas”.

Confían en que con la labor informativa en todos los estados del país logren incidir en aquellos que participaron en la desaparición de una persona, y que logren ver que el dolo no sólo se provoca a los padres y los hermanos, sino que se extienden a los círculos de amigos y conocidos. (Agencia Periodística de Investigación)