En un video de YouTube que se ha hecho viral, Karin Michels, una epidemióloga de la escuela de salud pública T.H. Chan de Harvard, dijo que el aceite de coco es “una de las peores cosas que puedes comer” y lo calificó como “veneno puro”.

Lo anterior, como reacción a la moda y las campañas que promueven el aceite de coco como una especie de panacea que puede curar desde el mal cabello y la somnolencia, hasta la obesidad y las hemorroides.

Michels dijo esto en una conferencia titulada “Aceite de coco y otros errores nutricionales” en la Universidad de Freiburg. El video, en alemán, se ha visto más de un millón de veces en YouTube.

Michels basó su advertencia en el altísimo porcentaje de grasa saturada que contiene el aceite de coco, que eleva los niveles de colesterol LDL, y por lo tanto el riesgo de enfermedad cardiovascular.

El aceite de coco contiene más de 80% de grasa saturada, que equivale a más del doble que el contenido graso de la manteca de cerdo. En 2017, la Asociación Estadunidense del Corazón encontró en un sondeo que, aunque 75% de los consumidores lo percibían como ‘muy saludable’, sólo el 37% de los nutriólogos estaban de acuerdo.

Los autores atribuyeron esta percepción a la comercialización del aceite de coco.

Otras organizaciones han emitido advertencias similares.

“El aceite de coco se puede incluir en la dieta, pero como es alto en grasas saturadas, sólo se debe incluir en pequeñas cantidades y como parte de una dieta sana y equilibrada”, dijo la British Nutrition Foundation. “Hasta la fecha no hay evidencia científica sólida que respalde los beneficios para la salud derivados de la ingestión de aceite de coco”.

“El aceite de coco tiene un 86% de grasa saturada, aproximadamente un tercio más de grasa saturada que la mantequilla”, dijo Victoria Taylor, dietista de la British Heart Foundation al periódico The Guardian.

“Sabemos que las dietas ricas en grasas saturadas están asociadas con un aumento del colesterol en la sangre, y que el colesterol alto es un factor de riesgo de enfermedad coronaria y apoplejía”, agregó.

Si bien no es “veneno puro”, como sentenció Michels, por su gran contenido de grasa, si te gusta el sabor del aceite de coco, la recomendación es usar pequeñas cantidades y muy de vez en cuando.