Texto: Zacarías Cervantes
Foto: El Sur

Chilpancingo, Guerrero. Dos de los cadáveres que fueron encontrados desmembrados en 15 bolsas de plástico el 30 de enero, y una joven de 18 años que fue hallada degollada el 3 de febrero en Chilapa, eran los padres y una hermana de una monja guadalupana, reveló el obispo Salvador Rangel Mendoza la noche del domingo en su homilía de la misa en la iglesia la Asunción de María de Chilpancingo.

De acuerdo con un audio de su intervención entregado a El Sur, el obispo dijo que la religiosa, junto con otras de sus compañeras, se hacían cargo del Colegio Morelos, pero que por miedo a la violencia ya salieron de esa ciudad y lo dejaron, y los niños que atendían quedaron abandonados.

Ante sus feligreses, el clérigo se dijo molesto por estos hechos y por el asesinato de los sacerdotes Germaín Muñiz e Iván Añorve, ocurridos la mañana del 5 de febrero cerca de Taxco.

También que tampoco está de acuerdo que las autoridades quieran utilizar la difamación para poderse justificar ante estos casos de violencia, en referencia a las declaraciones del fiscal Javier Olea Peláez, quien dijo los asesinatos de los sacerdotes están relacionados con una riña ocurrida durante el baile en Juliantla, al que acudieron los clérigos y porque el padre Germaín habría sido identificado por una fotografía en la que aparece con un arma y que circuló en las redes sociales y vinculado con un grupo rival por bandas criminales que acudieron a esa fiesta.

Desde el domingo pasado, el obispo ha evadido declarar a los medios de comunicación. Personal del obispado argumentó que el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González, le pidió una tregua hasta que tengan la reunión pactada con el gobernador Héctor Astudillo Flores, posiblemente para este miércoles en Acapulco.

Sin embargo, la tregua no le impidió hablar ante sus feligreses, y durante su homilía la noche del domingo en la iglesia de la Asunción, volvió a referirse al problema de la violencia del estado.

Rangel Mendoza la comparó con la enfermedad de la lepra, “que es una bacteria que va pudriendo los labios, la nariz, las orejas y el cuerpo se llena de llagas”.

Añadió que lo más probable es que nadie de los asistentes a la misa tenga la lepra física, “pero tenemos la lepra de tipo social, mucha gente de Guerrero tiene miedo por la inseguridad, hasta yo tengo miedo por la inseguridad que hay por donde quiera”.

En seguida, desde el púlpito, expresó que también anda “muy molesto”, por dos hechos: el asesinato de los familiares de la monjita y en Taxco de los sacerdotes Germaín Muñiz e Iván Añorve, “y lo que me da más tristeza y en lo que no estoy de acuerdo es que quieran utilizar la difamación para poderse justificar”.

El 30 de enero fueron hallados siete cuerpos desmembrados en 15 bolsas de plástico en la colonia de los Maestros, a un costado del río Ajolote en Chilapa, y el 2 de febrero 5 de ellos fueron identificados como artesanos de Oaxaca que vinieron a vender sus productos. Dos más, fueron identificados como Dolores, una mujer de 51 años, originaria de Iguala pero radicada en Chilapa, y su pareja, de quien no se identificó por su nombre pero se supo que se dedicaba a la venta de bienes raíces y era originario de Chilapa.

Asimismo, el 3 de febrero fue encontrada una joven de18 años que desapareció junto con las siete personas que fueron halladas descuartizadas. Ella era hija de la pareja encontrada con los cinco artesanos.

El cuerpo fue hallado en la colonia La Herradura del barrio El Calvario y presentaba huellas de que fue violada, torturada y estrangulada, según los primeros informes periciales.

Hasta la noche del domingo se supo por medio del obispo que la pareja y la joven eran los padres y la hermana de una monja.

Contó en su homilía que la religiosa era la responsable del Colegio Morelos de Chilapa y que junto con sus compañeras de congregación “estaban haciendo un trabajo excelente”.

Agregó que el viernes se fue a entrevistar con ellas a la Ciudad de México y que le dijeron que definitivamente se retiran de Chilapa, y que como consecuencia, ahora busca quién se haga responsable del Colegio, porque son muchos niños que se quedan sin su atención educativa.

“Este flagelo de la inseguridad está perjudicando a muchos niños, a muchos padres de familia, es la lepra de la inseguridad, la lepra de los asesinatos, la lepra de la corrupción”.

Asimismo informó que el viernes pasado tras su visita a la Basílica de Guadalupe platicó con la monja a la que le asesinaron en Chilapa a sus padres y a su hermana, así como a sus compañeras del Colegio Morelos quienes le contaron que abandonaron la ciudad y sus actividades por miedo a la violencia.