“A ver quien aguanta más, ellos o yo”, dijo el obispo Salvador Rangel en la Basílica ante miles de feligreses

‘Me dijeron de parte del gobierno que no hiciera más declaraciones”, revela en la misa de la peregrinación anual de la diócesis donde fue interrumpido varias veces con el grito de “no estás solo”. Ante tanta corrupción e impunidad “perdemos la confianza en nuestras instituciones”, advierte.

Texto: El Sur

Chilpancingo, Guerrero. Ante miles de católicos que lo acompañaron el pasado viernes a la Basílica de Guadalupe en la peregrinación anual de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, el obispo Salvador Rangel Mendoza condenó de nuevo el asesinato de dos sacerdotes en Taxco, reclamó que se les revictimice por parte del gobierno y subrayó que es responsabilidad del Estado garantizar la seguridad de todos.

Consideró que como Iglesia “tenemos que levantar esa voz y no permitir estos atropellos”.

En una nota publicada por el influyente diario español El País, el sábado, firmada por su corresponsal Elena Reyna, se destaca que el viernes por la mañana el obispo ofició una misa “en la gran Basílica de Guadalupe –el templo católico más importante del país–.

La nave central y única, pues la iglesia es circular, con capacidad para 10 mil fieles, estaba prácticamente llena. La mayoría eran peregrinos recién llegados de aquella zona del sur de México, que coreaban su nombre como si se tratara de una estrella de rock. ‘Me dijeron de parte del gobierno que no hiciera más declaraciones. A ver quien aguanta más, ellos o yo”, sentencia el padre después de pedir que se diesen la paz’”.

Rangel Mendoza fue interrumpido varias veces por los feligreses que participaron en la peregrinación con “vivas” y porras y gritos de “no estás solo”.

“Siento pena y desazón por lo que pasa en Guerrero”

Tras la lectura del Evangelio, según un video de la misa obtenida por El Sur de YouTube, el obispo contó a los asistentes que los integrantes de la diócesis acudieron a pedirle a Dios y a la Virgen que ayude en sus necesidades y en su caso confió que estaba triste.

“Yo en lo personal experimento un peso en el corazón, una cierta tristeza por lo que está pasando en Guerrero, no únicamente el asesinato de estos dos sacerdotes o hace tres años al padre Jhon (Ssenyondo, proveviente de Uganda) también y como administrador apostólico de Altamirano también. Allá asesinaron a otros tres sacerdotes, y por eso estamos aquí para pedirle a Dios y a la madre Santísima que nos ayude, que nos consuele, que nos fortaleza para ir adelante”.

Contó que le han hablado varios obispos, dos cardenales y que hace unos días el papa Francisco mandó un saludo por todos los asesinatos que están pasando, “que él está con nosotros, el papa Francisco también se dio cuenta que asesinaron a esos dos sacerdotes de nuestra diócesis”.

A la virgen de Guadalupe le dijo que sabe que en Guerrero hay mucho dolor, lágrimas y penas y por desgracia también odio, resentimiento y desesperación. “La sangre de muchos inocentes se ha derramado como la de nuestros sacerdotes, la pobreza y la injusticia, la corrupción e impunidad han tomado carta de ciudadanía y en muchas ocasiones perdemos la esperanza y confianza en nosotros mismos y también perdemos la confianza en nuestras instituciones, hemos perdido el rumbo y a veces no sabemos la dirección”.

El obispo mencionó que todos saben los acontecimientos trágicos del pasado 5 de febrero “cuando asesinaron a dos sacerdotes en Taxco, el padre Germaín (Muñiz) y el padre Iván (Añorve). En los últimos cinco años ya han asesinado en México a 21 sacerdotes y como nuestro estado de Guerrero ocupa uno de los primeros lugares a nivel nacional de inseguridad y de criminalidad”.

“Tan solo en el mes de enero de este año en Guerrero tuvimos 138 personas ejecutadas, en el 2017 fue el año más violento en el país con 29 mil 168 asesinados y en este periodo en Guerrero tuvimos 2 mil 318”.

“Por eso hoy una vez más los invito a rezar a Santa María de Guadalupe y a su hijo Jesucristo que nos conceda el don precioso de la paz, el que sepamos amar, cuidar y respetar la vida como el don más precioso y fundamental que Dios nos ha regalado”.

Antes de finalizar la misa y dar la bendición a los asistentes, el obispo dijo que la muerte de los sacerdotes Germaín e Iván “la sentimos todos nosotros, no solamente el obispo, los sacerdotes, sino creo que fue una ofensa a Dios, a la virgen, a todos los católicos de Chilpancingo, Chilapa y de Acapulco”.

Sostuvo que no va a permitir que los victimicen, “que su muerte fue debido a su imprudencia, es responsabilidad del Estado velar por la seguridad de todos nosotros, hacer seguros los caminos, yo ya he rechazado oficialmente lo que se ha dicho en la Fiscalía, yo no estoy de acuerdo”.

Incluso contó sin detallar que “ellos ya me denunciaron ante Gobernación, yo ya hablé con los de Gobernación y dije que como obispo no podía permitir esa humillación, esa desgracia de nuestros sacerdotes, que como obispo yo tenía la obligación de defender a nuestros sacerdotes, a nuestros seminaristas, a nuestras religiosas y religiosos y a todos ustedes”.

La peregrinación recibió el respaldo y la solidaridad del cabildo de la parroquia de Guadalupe integrado por obispos, sacerdotes y religiosos, ante la violencia que se vive en Guerrero y por el asesinato de los dos sacerdotes en Taxco.

Ese mismo día, el gobernador Héctor Astudillo había dicho que la Iglesia debe mandar un mensaje de paz y no de confrontación.