Hay “avances notables” en el caso de los dos sacerdotes asesinados, les dijo el gobernador horas antes de la conferencia del vocero de seguridad. Leopoldo Gonz.ález y Salvador Rangel salieron furtivamente de Casa Gue­rrero y no dieron después su versión de lo que allí trataron.

Por Zacarías Cervantes

Chilpancingo

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, y el obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza se reunieron la mañana de este jueves en privado con el gobernador Héctor Astudillo Flores en la residencia oficial CasaGuerrero.

El gobernador les infor­mó de los avances de las investiga­ciones del asesino de los sacerdo­tes Germaín Muñiz García e lván Añorve Jaimes en Taxco.

Se presu­me que además se busco dirimir las diferencias públicas entre el gober­nador y el obispo Rangel Mendoza.

En la reunión también acorda­ron que la Fiscalía General del Estado (FGE) y el gobierno estatal ofrecerían una conferencia de pren­sa en la que deslindarían a los cléri­gos de los grupos del crimen orga­nizado como lo había señalado el fiscal Javier Olea Peláez en una pri­mera conferencia de prensa ofrecida el 6 de lebrero, trascendió de fuen­tes del obispado Chilpancingo – ­Chilapa.

La reunión se realizó en una sala de Casa Guerrero y duró de 9 a las 10 y media de la mañana.

El gobernador aseguró median­te un boletín que “se dejó muy mar­cado el avance de las investigaciones en el sentido de encontrar quienes fueron los responsables en el crimen de los dos sacerdotes. Se informaron los avances, creo que son notables y yo tengo confianza que pronto habría una respuesta mas concreta”, aseguró.

Mientras tanto, los representan­tes de la iglesia evadieron informar de los acuerdos de la reunión. Incluso, al final salieron furtivamente por la puerta 1 de casa Guerrero, mientras los reporteros los esperaban por la puerta 2 y 3.

Durante el resto del día, el obis­po de la diócesis Chilpancingo­ – Chilapa, Salvador Rangel, quien se decía “triste, molesto e inconforme” por los asesinatos de los sacerdotes y de los familiares de una monja de Chilapa, así como por la inseguri­dad y la violencia en general, no respondió a las llamadas telefóni­cas.

En un boletín, el gobernador Astudillo Flores informó que por la mañana que recibió al arzobispo de Acapulco, Leopoldo González, y al obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, a quienes dio a conocer los avances de la investigación por el asesinato de los sacerdotes Muñiz García y Añorve Jaimes, ocurridas la mañana del 5 de febrero en Taxco.

“Se dejó muy marcado el avan­ce de las investigaciones en el sentido de encontrar quienes fueron los responsables en el crimen de los dos socerdotes se informaron los avances, creo que son notables y yo tengo confianza que pronto habría una respuesta más concreta”, informó el gobernador a través del comunicado.

También dijo que “es el primer interesado en mantener una buena relación con todos y que el caso genera dolor, primero, y reclamo por encontrar a los responsables y aplicar la ley.

Agregó que el objetivo central es encontrar a los responsables y hablar de “una serie de temas”, y reiteró que el homicidio de los sacerdotes es lamentable y reproba­ble.

Dijo: “Ha originado por supues­to, posiciones encontradas y es parte de lo que platicamos, también para aclarar cosas y que el transcur­so de las investigaciones sea en los mejores términos y las investigaciones arrojen como resultado la detención de los responsables”, mencio­nó en referencia a las criticas de la iglesia por la primera versión de las autoridades que vinculaba a los sacerdotes con la delincuencia organizada.

Antes, en su cuenta de la red social Twitter, el gobernador informó: “abordamos diferentes temas de interés para la sociedad y de la propia iglesia; acordamos dar puntual seguimiento al caso de los sacerdotes que lamentablemente perdieron la vida en Taxco.

Asimismo, agradeció “la oportunidad que le brindaron para “este importante diálogo que abona al respeto de las instituciones”.

La reunión se había suspendido el miércoles por el gobierno estatal, y fuentes del obispado dijeron que no había nueva focha para la misma pero este jueves de improviso se realizo el encuentro, en medio de las diferencias entre la Iglesia y el gobierno del estado tras el asesinato de los dos sacerdotes el 5 de febrero en Taxco y después de que Rangel Mendoza se quejó que el gobierno estatal lo acusó ante la Secretaria de Gobernación por los señalamientos relacionados con la violencia en Guerrero y el asesinato de los dos clérigos.

El pasado viernes en la Basílica de Guadalupe, en la peregrinación anual de la diócesis Chilpancingo – ­Chilapa, Rangel Mendoza reveló: “me dijeron de parte del gobierno que no hiciera mas declaraciones”.

Incluso contó sin detallar que “ellos ya me denunciaron ante Gobernación. yo ya hablé con los de Gobernación y dije que como obispo no podía permitir esa humillación esa desgracia de nuestros sacerdotes, que como obispo yo tenía la obligación de defender a nuestros sacerdotes, a nuestros seminaristas. a nuestras religiosas y religiosos y a todos ustedes.

Después de la reunión ni el obispo Rangel Mendoza ni el arzo­bispo González González aceptaron informar de los acuerdos, incluso al final del encuentro ambos salieron por la puerta uno de Casa Guerrero, y en el caso del obispo Rangel sólo contestó a una llamada telefónica para informar que a la 1 de la tarde la Fiscalía y el gobierno del estado ofrecerían una conferencia de prensa.

El anunció lo hizo, incluso. antes de que el Gobierno y la FGE la con­vocaran.

Y luego advirtió que no contestaría ninguna llamada más a nadie hasta las 3 de la tarde, des­pués de la conferencia de esa conferencia de prensa, pero después de esa hora siguió sin responder a las llamadas.

Como consecuencia, no se informó si en esa reunión se trató el caso del asesinato de los padres y la hermana de una monja en Chilapa quien junto con tres de sus compañeras abandonó la ciudad y el Colegio Morelos que administraban, y que también originó crítica, del obispo al gobier­no por la inseguridad y la violen­cia y el obispado planteó la exi­gencia a esclarecerlo.