LAMENTABLE Y CONDENABLE EL ASESINATO del exdirigente del PRD, y diputado local por ese partido, y quien actualmente era promotor del dueño de Morena, Andrés Manuel López Obrador. Lamentable y condenable porque a nadie, de los que creo son hombres y mujeres de bien, le alegra la pérdida de vidas humanas, y menos en condiciones de violencia y de barbarie.

Sí. La muerte y calcinación de Ranferi Hernández Acevedo, junto con su señora esposa, suegra y chofer, en el interior de su camioneta, es condenable, como lo son las muertes que han venido ocurriendo durante todos estos años, como consecuencia de la violencia generada por los grupos delincuenciales que se disputan los territorios y la droga.

Nunca nadie un hombre o mujer de bien, puede estar de acuerdo con la violencia y sus consecuencias. Nunca nadie, creo yo, puede alegrarse de la pérdida de vidas, y lo que es peor, en situación de barbarie. Y nunca como ahora, estoy cierto, se hace necesario acabar con ésta.

Y es que parece ser que a pesar de los esfuerzos que realizan los tres órdenes de gobierno, éstos no son suficientes, pues día a día, la brutalidad con que actúan quienes no tienen respeto por la vida, es cada vez mayor. Las muertes son cada vez más violentas y atroces.

Es indiscutible que el Gobierno, en sus tres niveles, trabaja para frenar y combatir la violencia, pero es un hecho que sus acciones no son suficientes. La descomposición social, producto de la falta de valores, hace difícil que las autoridades avancen en este flagelo.

¿Qué ha fallado? Sin duda una mayor cooperación de la sociedad con las autoridades. Difícilmente puede avanzarse si la población no pone su parte y solo ve el problema como si éste sólo fuera de las autoridades, cuando los muertos, hay que decirlo, son de la propia sociedad civil que parece se siente ajena a la violencia hasta que le toca.

Es triste, hay que decirlo, que la violencia esté llegando a nuestra puerta y no hacer nada ante ello.

Y EN OTRO ASUNTO, ES INDISCUTIBLE que el presidente municipal de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena, tiene sus malquerientes que día a día le rezan al diablo para que el edil se vaya de la alcaldía, nada más porque no les cae bien, por ser perfumadito y porque aseguran, desde su muy particular punto de vista, no está haciendo bien las cosas en el Ayuntamiento capitalino.

Por supuesto que el alcalde no es monedita de oro para caerle bien a todos, y es también muy cierto que al presidente municipal no le ayudan mucho que digamos la mayoría de los funcionarios que ahí tiene, pero es un hecho que a nuestro juicio está haciendo lo que humanamente puede y con los recursos que a su alcance tiene, principalmente en lo que tiene que ver con el problema de la basura.

Hay que decirlo. Lo que hoy es el problema de la basura estaba prácticamente solucionado, en razón de que el Ayuntamiento capitalino actuó a tiempo para tener un relleno sanitario acorde a sus necesidades, de tal forma que tras comprar un predio construyó lo que se denominó una celda emergente en la comunidad de Matlalapa. Hasta ahí, todo estaba bien.

El problema surge por la actitud del alcalde de Tixtla, Hossein Nabor, quien sin tener elementos de juicio, se opuso a que se utilizara la celda emergente por encontrarse en el municipio que gobierna, en razón de sacarle raja política, y por su interés de convertirse en candidato a diputado, por lo que ante la negativa de hacer uso de Matlalapa, la basura en Chilpancingo hizo crisis.

Es un hecho que el problema de basura en Chilpancingo, con el presidente municipal que fuera, sería el mismo, en razón de que la crisis existente es por la falta de un relleno sanitario. En consecuencia, quitar a Marco Leyva Mena del Ayuntamiento, como sugieren algunos no resuelve el problema de la basura, y sí en cambio existe la posibilidad de que se agudice, en razón de que quien llegue, en el caso de que ocurra, tendría que iniciar de cero.

En consecuencia, quienes propalan el rumor de que Marco Antonio Leyva Mena pedirá licencia para separarse del cargo, en base a una solicitud de revocación de mandato que presentaron dos diputados del PRD, no tiene más sustento que generar psicósis entre la población, en razón de que no hay elementos legales paras que el alcalde deje la presidencia.

Hay que decirlo. Mientras los tiempos electorales se acorten, los golpes bajos, los rumores y la información falsa será mayor. Y no sólo contra Marco Leyva.

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