“Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl”, decía Julio Cortázar en uno de sus inolvidables cuentos, donde daba cuenta de sus visitas al Jardín de las Plantas de París. No imaginaba el escritor argentino, quien describió a los ajolotes como seres con “pequeños rostros rosados aztecas”, que este tipo de salamandras albergasen el ‘Santo Grial’ de la medicina regenerativa. Desde hace años los científicos escudriñan los secretos que guardan estos animales, capaces de reparar y reemplazar gran parte de sus tejidos después de haber sufrido un daño o una amputación.

Un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentran científicos mexicanos del Langebio-Cinvestav, ha secuenciado por primera vez el genoma del ajolote. Sus resultados, publicados hoy en la revista Nature, revelan las 32.000 millones de letras del ADN de este organismo, conocido técnicamente como Ambystoma mexicanum. Un esfuerzo muy relevante teniendo en cuenta que el ajolote cuenta con un genoma diez veces más grande que el del ser humano y es, hasta la fecha, el mayor secuenciado nunca.

Qué revela el genoma del ajolote

Desde hace más de 150 años, el axolotl ha llamado la atención de los investigadores al poseer la extraordinaria capaces de regenerar huesos, músculos y nervios de una región de su cuerpo que haya sido amputada. La especie Ambystoma mexicanum también puede reparar su médula espinal y el tejido de la retina en el caso de haber sido seccionados, una habilidad que ha puesto en el foco de atención a este anfibio de aspecto garboso.

Conocer el ADN completo de esta especie, capaz de regenerar por completo su cuerpo no solo durante su época joven, sino también en la etapa adulta, nos ofrece una herramienta muy poderosa para entender los mecanismos moleculares de la reparación de las extremidades y otras partes del organismo. El análisis de su genoma, no obstante, contó con numerosas dificultades debido a la gran cantidad de secuencias repetidas que tiene —y que representan, aproximadamente, dos terceras partes del ADN total—.

Los investigadores defienden que el ajolote cuenta con más de 23.000 genes codificantes, es decir, secuencias de ADN que contienen las instrucciones para fabricar proteínas. Esta cifra es algo mayor que en los seres humanos, pero menor que en el caso de la planaria Schmidtea mediterranea, cuyo genoma también ha sido descifrado en el último número de la revista Nature. El equipo también identificó regiones del ADN del ajolote que no están presentes en los reptiles, las aves y los mamíferos, pero que parecen jugar un interesante papel en las células que participan en la reparación de las extremidades dañadas. La investigación acerca de estos genes servirá para dilucidar el papel que tienen en la regeneración, lo que podría traducirse a medio o largo plazo en avances biomédicos muy importantes.

Una de las curiosidades más destacadas es que los ajolotes no cuentan con el gen Pax3, una secuencia esencial para el desarrollo de otros animales, pero cuya función podría haber sido reemplazada por otro gen diferente, denominado Pax7. “Ahora tenemos en nuestras manos el mapa para investigar cómo estructuras tan complicadas como las patas pueden regenerarse”, destaca Sergej Nowoshilow, primer autor del trabajo publicado en Nature. “Es un punto de inflexión para la comunidad de investigadores que trabajan con el ajolote, un hito fundamental en la aventura científica que comenzó hace más de 150 años”, añade. Los datos obtenidos del genoma del axolotl están disponibles en abierto para todo aquel que quiera consultarlos, con el objetivo de acelerar los estudios en medicina regenerativa.