Por Zacarías Cervantes

Chilpancingo. Agentes federales y policías municipales fueron retenidos por casi dos horas en la calle Madero de ésta capital por comerciantes establecidos, quienes, además, impidieron la realización de un operativo y obligaron al delegado de la PGR, José Juan Monroy, a que les entregara a 7 de sus compañeros que habían sido detenidos.

El delegado de la PGR José Juan Monroy informó que el operativo se realizó “conforme a derecho y derivado de la presentación de una denuncia por los apoderados legales de la marca Tomy y dijo que el operativo se hizo en contra de la venta de mercancía pirata.

Los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) habían entrado a algunos negocios de la calle Emiliano Zapata, de donde se llevaron detenidas a 7 personas, cuatro mujeres y tres hombres, algunas de ellas sólo eran empleadas.

Lo que indignó a comerciantes y transeúntes fue que los agentes participaron en el operativo con armas de fuego y actuaron arbitrariamente incluso en contra de los transeúntes a quienes replegaban amenazantes cuando pasaban cerca de donde se realizaba el cateo a los negocios.

“Váyanse a Chilapa, o a las colonias donde están los descuartizados, nosotros no somos delincuentes”, les gritaron algunos comerciantes, y eso encendió a la gente y en menos de 5 minutos llegaron más comerciantes y transeúntes hasta juntarse más de 50 gentes quienes casi los persiguieron hasta la calle Madero.

Presionados por comerciantes y transeúntes los agentes abordaron cuatro camionetas y huyeron del lugar. Atrás habían quedado rezagadas una patrulla de la Policía Municipal que los apoyaba con resguardo con 5 policías abordo y una camioneta Pick Up blanca con dos agentes de la AIC y un abogado de la PGR.

Cuando los comerciantes se enteraron que en las cuatro camionetas se habían llevado a 7 detenidos que sacaron de los 6 negocios cateados, decidieron bloquear el paso a la patrulla municipal y a la camioneta de la AIC, ésta sin placa delantera y la que portaba atrás tenía la matrícula HE-78-450.

Todos los comerciantes aseguraron que su mercancía era legal y que contaban con documentos, denunciaron que, en cambio el operativo era ilegal y arbitrario. Advirtieron que retendrían a los agentes hasta que fueran liberados sus compañeros.

Algunos de los comerciantes desinflaron las llantas traseras de la camioneta de los agentes federales y hubo un momento que comenzaron a empujarla con intenciones de volcarla, también amenazaron con incendiarla.

El ambiente se tensó cuando algunos de los indignados comerciantes amenazaron con voltear e incendiar la camioneta en la que se encontraban los agentes federales y tuvo que acudir al lugar el delegado de la PGR, José Juan Monroy y el secretario de Seguridad Pública Municipal, Esteban Espinosa Montoya, para negociar la entrega de los detenidos a cambio de la liberación de los agentes y los vehículos.

El zipizape se realizó en la calle Francisco y Madero esquina Emiliano Zapata en el zócalo de la capital entre las 2 y media y cuatro y media de la tarde.

“La Procuraduría, señores, está para servirles a ustedes, no estamos en contra de ustedes”, les dijo el delegado pero el funcionario fue callado con abucheos y se bajó para dialogar con una de las líderes con quien negoció la entrega de los detenidos a cambio de que dejaran ir a los agentes u los vehículos.

Casi a las cuatro y media de la tarde llegaron en un vehículo de la PGR, igual sin logotipos, los 7 detenidos y entonces los comerciantes empezaron a exigir la devolución de la mercancía decomisada, pero después se aclaró que únicamente habían sido 15 playeras solo como muestra de que eran prendas piratas.