*** Lleva dos años en el cuerpo de bomberos de Chilpancingo, sin cobrar un solo peso
Jonathan Cuevas/API

Chilpancingo, Gro.  Mayo del 2018.- “Soy bombero, soy mamá y vendo tortillas los días que no tengo guardia”; suelta con orgullo Tomasa Santiago Nava, mientras espera afuera de la oficina del presidente municipal de Chilpancingo, a ser atendida.

Lleva dos años sirviendo al Cuerpo de Bomberos pero, no ha cobrado una sola quincena porque no tiene plaza. Su estatus institucional es: “aspirante”.
No fue fácil

A “tomy”, como le dicen sus compañeros, le gustó desde siempre ayudar a la gente, según cuenta, y aunque no tuvo la oportunidad de culminar una carrera profesional, decidió sumarse como voluntaria a esta corporación.

Su admiración por los caza fuegos hizo que se convenciera, por lo que un día nueve de Junio salió de su casa con dirección a la estación de Bomberos donde pidió ser incorporada como voluntaria, tomando esto también como “una oportunidad de sobresalir”.

Pero incursionar en esta dependencia de seguridad y rescate, siendo mujer, “no fue nada fácil”. Para empezar, el cuartel está adaptado para hombres; es la única mujer y se convirtió en 2016, en la primer bombero de este municipio.

“Cuando yo llegué tuve que adaptarme al lugar, tuve que ver donde me baño, donde duermo, porque no hay más compañeras operativas, solo administrativas que cumplen horario de oficina, pero el mío es como los demás bomberos, 24 por 48 (un día de trabajo y dos de descanso)”, explicó.

Su lugar de descanso es la sala de juntas y pesar de que no está cobrando un solo peso por esta labor, cumple sus guardias, acude a todos los servicios y hace acondicionamiento físico como todos los trabajadores.

“No me siento inferior a mis compañeros porque lo que hacen ellos, incluso el acondicionamiento, lo hago yo. Soy mamá y a la vez soy papá porque tengo dos hijos, y me gusta ayudar a la gente y que las mujeres no crean que somos el sexo débil”, expone mientras suelta una sonrisa discreta.

Entre sus experiencias dentro de la corporación están varios combates de abejas, aseguramiento de reptiles, fugas de gas doméstico, combates a incendios de automóviles, lotes baldíos, casas habitación y hasta forestales.

Invisible para el gobierno

Tomy sigue siendo tomada en cuenta como “voluntaria” desde hace dos años que sirve al gobierno municipal, aunque no es la única porque que hay ocho personas en la misma condición, algunos con más o menos antigüedad, pero los demás son hombres.

“Yo no estoy ganando ni un peso todavía, en eso estoy, la secretaria de la Secretaría de la Mujer (Mayra Martínez) se comunicó conmigo para apoyarme, ayudarme a ver para que tuviera mi plaza aquí en bomberos, pero el Ayuntamiento, te citan para hoy, vienes y te dicen que no tienen ninguna respuesta y pues andan dando largas. Ahorita estaba aquí porque estábamos esperando al presidente para que él nos reciba”, explicó.

No obstante, ya había tenido antes dos acercamientos con el alcalde Jesús Tejeda Vargas a gestión de la Secretaría de la Mujer, pero en la última reunión el primer edil dijo que la Secretaría de Finanzas del Ayuntamiento tendría que ver si hay la posibilidad de soportar otra plaza, ya que la nómina está muy abultada.

Pero Tomy y sus compañeros “voluntarios” saben que incluso en la nómina del cuerpo de bomberos hay aviadores, porque cuando es quincena y llega la hora de los pagos, hay personas que son nombradas en el pase de lista, a las cuales ni siquiera conocen.

La gestión de la Secretaría de la Mujer para que Tomy fuera ingresada a nómina empezó hace apenas un mes, luego de que un reportero difundió un video y fotografías en las que ella aparece trabajando, y revela que no recibe un solo peso del Ayuntamiento.

Antes, la Secretaría no había identificado ni tenido acercamiento con la mujer bombero, y, evidentemente el alcalde capitalino ni siquiera tenía intenciones de analizar su situación.

En este mes, Tomy ha sido enviada de la oficina del alcalde a finanzas, de finanzas a recursos humanos y viceversa, pero hasta ahora no ha recibido más que promesas y “largas”.

Así como ha tenido buenas experiencias, ha habido malas. Frente a las cámaras, la fémina recuerda que en febrero pasado tomó un curso intensivo y se registró para ser partícipe de las brigadas del Gobierno Federal contra incendios forestales a través de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), pero la rechazaron por ser mujer.

“Sentí muy feo cuando no me dieron una respuesta positiva y por lo que me quiso dar a entender el ingeniero, es por el hecho de ser mujer. La verdad yo lo solicité porque necesito el dinero y vi esa oportunidad ya con la experiencia de dos años en bomberos, pero el ingeniero Javier me dijo que el coordinador estatal le había dicho que no por ser mujer”, se lamentó estando apunto del llanto.

Madre y padre

Fuera del cuartel de bomberos la vida para Tomasa Santiago es aún más difícil. Tiene dos hijos; uno de 17 años y unja niña de once con quienes vive en la ciudad de Tixtla, a media hora de Chilpancingo, por lo que para acudir a su trabajo debe gastar 60 pesos tan solo en pasajes.

Sus hijos se mantienen en la escuela gracias a que ella vende tortillas “a mano” en los dos días que tiene de descanso en el cuerpo de bomberos.

Su hijo mayor estudia la preparatoria y la pequeña está por culminar la primaria. Tomy insiste, con orgullo, que ella ha sido madre y padre a la vez, aunque acepta que su ex esposo aporta una pensión para que sus hijos puedan salir adelante, pero ella se encarga de sus comidas y vestimentas con el dinero que gana vendiendo tortillas.

Vende las tortillas que hace en el mercado de Tixtla, donde por lo regular obtiene entre 200 y 250 pesos al día, y de estos tiene que tomar el costo del maíz y gas para la siguiente venta, por lo que de ganancia neta le quedan aproximadamente 120 pesos.

Pero la mujer bombero no se conforma con eso, porque a veces se alquila para ayudar en los campos cuando hay siembra o cosecha, con lo cual logra un poco más de dinero. “Yo le busco la manera de echarle ganas y salir adelante con mis hijos”; asegura.

Cuando sus hijos se enteraron que ella quería ser bombero le dijeron que “estaba loca”, sin embargo, con el paso de los días se limitan a pedirle que se cuide porque su trabajo es de alto riesgo, y temen a que algún día ya no regrese.

Antes de despedirse de los reporteros que la entrevistaron, Tomy señala: “Para mí la verdad es un orgullo ser bombero y usar el uniforme, también es un orgullo ser la primer mujer que esté en este sentido y demostrarle a las mujeres que nosotras si podemos”. (Agencia Periodística de Investigación)