Bernardo Torres/API

Chilpancingo, Gro. 17 de Agosto del 2018.- Médicos y compañeros de Adriana Salgado Betancourt, enfermera asesinada en el Andador Zapata del Centro de Chilpancingo durante un tiroteo, cambiaron el blanco de las batas y filipinas, para darle el último adiós en el centro de salud donde trabajaba.

En el mismo Centro de donde salía la noche del miércoles cuando una bala le perforó la espalda y le arrebató la vida por la que tanto luchaba, sus compañeros le lloraron al cuerpo inerte que sólo podían ver a través de un cristal, y abrazaban a sus tres hijos que no hallaban consuelo en los abrazos ni en las palabras.

Sus tres hijos, por quienes trabajaba hasta dobles turnos, y horas extra, no se despegaron del ataúd, al cual hacían guardia enfermeras que dieron testimonio del gran ser humano que la violencia les ha arrebatado, una mujer luchadora, trabajadora, y porque no, a quien le también le gustaban las fiestas.

Una de sus compañeras, apenas pudo decir un par de palabras por la conmoción, las que bastaron escuchar el reclamo generalizado de justicia, de dolor, de impotencia, por sólo ver como a diario caen personas inocentes, y como aún no termina el luto en hogar, cuando ya empezó en otro.

A sus tres hijos, reiteraron que no están solos, Adriana era madre soltera desde hace cinco años, cuando también le arrebataron la vida a su esposo, desde entonces tuvo que duplicar su trabajo para sacarlos adelante.

Al interior del Centro de Salud, ubicado a un costado de la Alameda “Granados Maldonado”, se rezó un rosario, mientras al exterior un mariachi tocaba las canciones clásicas para un último adiós, que se intercalaba con un trio norteño.

En la puerta principal, dos policías con armas largas brindaban la seguridad que no hubo la noche de su trágico deceso, y por fuera una patrulla de la Policía Estatal rondaba el lugar, por los mismos sitios donde huyeron los agresores del atentado que dejó otras dos personas heridas.

Alrededor de las 02:00 de la tarde se celebraría una misa en la Catedral de la Asunción de María, y posteriormente su cuerpo llevado al panteón Central de esta ciudad para su eterno descanso.

Sobre este caso, dos días después la Fiscalía General del Estado, que encabeza Zuriel de los Santos Barilla, no ha emitido información sobre los avances o móvil del crimen, mientras el presidente municipal de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena dejó la responsabilidad a la dependencia estatal.

En la zona donde fue asesinada, al día siguiente empezaron a hacer recorridos elementos de la Policía Municipal, y elementos del Ejército Mexicano, además de que una caseta que se encontraba en el Centro de Salud fue habilitada como módulo, aunque las cámaras de seguridad y el alumbrado público siguen sin ser rehabilitados. (Agencia Periodística de Investigación)